Lo que prometía ser una de las noches más memorables para la comunidad electrónica queretana terminó convirtiéndose en un episodio bochornoso de alcance internacional. La sorpresiva cancelación e interrupción de la presentación de la leyenda del trance, Paul Van Dyk, bajo la bandera oficial de un supuesto “sobrecupo”, ha dejado al descubierto un patrón recurrente en la gestión de eventos de la entidad: la rigidez burocrática por encima del criterio real y la experiencia del público.
La versión oficial de las autoridades municipales no tardó en argumentar sobreventa e inconformidades por exceso de aforo para justificar la clausura e interrupción del evento. Sin embargo, la percepción e indignación de los asistentes que se encontraban en el lugar apuntan hacia una narrativa totalmente distinta:
Incapacidad de lectura de espacio: El inmueble cuenta con una capacidad sobrada y probada para albergar cómodamente a más de 1,500 personas. Asegurar que existía un “sobrecupo” inminente cuando el espacio fluía sin aglomeraciones críticas resulta, por decir lo menos, inverosímil para quienes estaban ahí.
Medición desproporcionada: Mientras en otros recintos e instancias se permiten aglomeraciones evidentes en eventos de distinta índole, la lupa sobre el show de Paul Van Dyk pareció aplicar con un rigor administrativo inmediato y sin margen de gestión.
El costo internacional: Bajar o impedir el desempeño de un artista con décadas de trayectoria no solo afecta a los fans que pagaron su acceso, sino que proyecta a Querétaro como una plaza impredecible e hostil para la producción de espectáculos internacionales.
No es la primera vez que la etiqueta de “sobrecupo” o “falta de permisos a última hora” se utiliza como un comodín administrativo para clausurar o suspender espectáculos en la ciudad. Esta práctica genera serios cuestionamientos:
¿Dónde queda la prevención? Si realmente existía una sobreventa de boletaje previa, ¿por qué los mecanismos de supervisión actúan cuando el público ya está dentro y el artista en el escenario o listo para actuar?
Criterios subjetivos: La falta de claridad en las mediciones de aforo deja al arbitrio de los inspectores la decisión de frenar de golpe la economía nocturna y cultural de la ciudad.
Desprotección al consumidor: El asistente es quien paga las consecuencias de este pulso entre promotores y autoridades, viéndose obligado a tramitar reembolsos sin que nadie indemnice el tiempo, la logística y la experiencia arruinada.
Exigir protección civil y seguridad en eventos masivos es una causa legítima y necesaria. Sin embargo, confundir regulación con sobrerregulación punitiva le hace un profundo daño a la vida nocturna y cultural de la metrópoli.
Si Querétaro aspira a consolidarse como una ciudad cosmopolita capaz de recibir a exponentes de talla mundial como Paul Van Dyk, las autoridades deben transitar de la cultura de la clausura fácil hacia la mediación, la planificación anticipada y el respeto al derecho del ciudadano a disfrutar de la música sin interrupciones arbitrarias.
Les dejamos unos videos para que Juzguen ustedes el “Sobrecupo”.
Producimos conciertos y festivales en México, con toda la logística de permisos y aforo: así trabajamos, y aquí explicamos los permisos y Protección Civil para eventos.
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